Naranja
En el Bajo Andarax los naranjos componen una cinta verde al pie de los relieves secos. Gádor cultiva esa identidad desde hace unos 150 años; Alhama comparte la historia citrícola del valle.
La naranja tiene en el Andarax un arraigo de paisaje que las estadísticas provinciales por sí solas no muestran. La Junta llegó a documentar 554 hectáreas de naranjos en el Bajo Andarax, junto a los invernaderos y los mandarinos. En Gádor, el municipio presenta el fruto como un eje económico instalado desde hace alrededor de siglo y medio, y su Día de la Naranja convierte cada invierno esa historia agrícola en fiesta popular.
El valle no debe confundirse con toda la producción almeriense: un estudio de la Junta distingue dos cuencas citrícolas — el Almanzora, más extenso y comercial, y el Andarax, tejido de pequeñas explotaciones. Este último conservaba toda la superficie provincial censada de naranja Castellana, una variedad tradicional poco competitiva frente a los grupos Navel. La cadena local del zumo, articulada en torno a la SAT Cítricos del Andarax y la embotelladora del grupo García Carrión, completa el cuadro.
La temporada va del final del otoño a la primavera según variedades: es la fruta de invierno del valle, cuando los bancales se llenan de esferas naranjas sobre el gris de la sierra. El emblema es el del corredor de Alhama y el Bajo Andarax — una vega de regadío densa y verde, encajada entre laderas minerales —, no una denominación protegida municipal.
Variedades
- Castellana, variedad tradicional documentada en el Andarax
- Grupo Navel, mayoritario a escala provincial
Temporada
La vega naranja del Andarax
Entre Gádor y los pueblos del medio Andarax, una banda de naranjos de regadío sigue el río y contrasta con los badlands y las faldas desnudas de la Sierra de Gádor: verde denso en el fondo del valle, relieves pedregosos alrededor — el contrapunto exacto del secano que la rodea.