Los Millares y el valle
El valle del Andarax fue cuna de Los Millares, el gran poblado calcolítico del III milenio a. C. Su cercanía propició el asentamiento de comunidades megalíticas en las elevaciones estratégicas que dominan el río.
Memoria del agua
Del árabe al-hamma, «la fuente caliente»: la historia de un pueblo escrita por su agua.
El nombre lo dice todo. La historia de Alhama es la de sus aguas termales, que han atraído a pobladores, viajeros y enfermos durante milenios.
El valle del Andarax fue cuna de Los Millares, el gran poblado calcolítico del III milenio a. C. Su cercanía propició el asentamiento de comunidades megalíticas en las elevaciones estratégicas que dominan el río.
Los romanos levantaron baños públicos aprovechando las fuentes calientes que brotan en el lugar. De aquella época nace la vocación termal que marcará para siempre la historia de Alhama.
Bajo el islam, el lugar toma su nombre: al-hamma, «el baño termal». Los árabes remozan las viejas termas romanas. En el siglo XII, el geógrafo Al-Idrisi describe sus aguas, célebres por sus virtudes curativas, a las que acudían enfermos desde todos los puntos.
Con la caída del reino nazarí de Granada, Almería y su valle pasan a la Corona de Castilla a finales del siglo XV. Durante siglos, la localidad será conocida como Alhama la Seca.
En 1874 se constituye la Sociedad de Baños de San Nicolás para explotar las aguas termales. En 1880, la localidad cambia oficialmente su nombre por el de Alhama de Almería. En ese mismo siglo, la exportación de la uva de Ohanes trae prosperidad al valle.
Alhama mantiene hoy vivo su legado termal —el balneario, los baños árabes, las fuentes del valle del Andarax—, un pueblo tranquilo que sigue viviendo al ritmo de su agua.
Ver también
Preguntas frecuentes
Viene del árabe al-hamma, «la fuente caliente» o «el baño termal». El pueblo nació y creció en torno a sus aguas termales.
Desde la Prehistoria: el valle del Andarax fue cuna de Los Millares, gran poblado calcolítico del III milenio a. C.
Los romanos levantaron las primeras termas públicas (siglos I–IV); de ahí nace la vocación termal que marca todo el lugar.
Tras la caída del reino nazarí (1489) y durante siglos la localidad se conoció como Alhama la Seca, hasta que en 1880 pasó a llamarse oficialmente Alhama de Almería.
En 1874 se constituyó la Sociedad de Baños de San Nicolás para explotar las aguas termales; en ese mismo siglo, la exportación de la uva de Ohanes trajo prosperidad al valle.