El castillo
De origen andalusí, levantado entre los siglos XI y XII, corona el cerro rocoso sobre el que creció la villa. Sus restos dominan el casco urbano y ofrecen una buena vista del valle del Guadalentín y de la sierra.
Región de Murcia · Bajo Guadalentín
Al pie de la Sierra Espuña, esta villa murciana comparte con Alhama de Almería el mismo origen árabe: al-hamma, «el baño termal». Un manantial caliente dio aquí nombre y razón de ser al pueblo.
Situación
Alhama de Murcia se sitúa en la comarca del Bajo Guadalentín, en plena Región de Murcia, a unos 176 metros de altitud y a mitad de camino entre la capital, Murcia, y Lorca. Su término municipal es amplio y desigual: arranca en el valle del río Guadalentín, surcado por la huerta, y trepa hasta los más de 1.400 metros de las cumbres de la Sierra Espuña. El municipio supera hoy los 24.000 habitantes.
Su nombre, como el de Alhama de Almería, procede del árabe al-hamma: el manantial de agua caliente. Y, también aquí, toda la historia del lugar empieza junto a esa fuente termal, al pie del cerro donde se levantó el castillo.
Historia
El poblamiento de la zona es muy antiguo —hay rastros de actividad humana desde hace miles de años—, pero el núcleo actual nace con los romanos. En el siglo I aprovecharon el manantial caliente para construir un complejo termal al pie del cerro del castillo, con espacios para el baño recreativo y otros de uso medicinal. Esas termas siguieron en funcionamiento en época islámica, cuando el lugar tomó el nombre de al-hamma.
De aquellos siglos andalusíes queda el castillo, alzado entre los siglos XI y XII sobre el peñasco que domina la población. En 1165 sus inmediaciones fueron escenario de la batalla de Fahs al-Yallab. Tras la conquista cristiana, la villa quedó bajo el señorío de los Fajardo, futuros marqueses de los Vélez, que la controlaron desde finales del siglo XIV.
El viajero alemán Jerónimo Münzer ya elogió los baños de Alhama en 1494. Sobre las antiguas estructuras termales se levantó en el siglo XIX un hotel-balneario, que vivió su apogeo hasta los años treinta. La llegada del ferrocarril en 1885 ayudó a consolidar el crecimiento del pueblo.
Qué ver
El casco antiguo, de fachadas en rojos, ocres y azules, se extiende a los pies del castillo, con la sierra siempre al fondo.
De origen andalusí, levantado entre los siglos XI y XII, corona el cerro rocoso sobre el que creció la villa. Sus restos dominan el casco urbano y ofrecen una buena vista del valle del Guadalentín y de la sierra.
Las termas romanas del siglo I, reutilizadas en época islámica y bajo el antiguo hotel-balneario, se convirtieron en 2005 en un museo que combina los restos originales con hormigón, vidrio y metal. El corazón termal e histórico del pueblo.
Calles de casas nobiliarias y mansiones renacentistas con fachadas de colores —rojos, violetas, ocres, azules— que cuentan la prosperidad de otras épocas. Lo preside la iglesia de San Lázaro Obispo, del siglo XVIII.
Casi 18.000 hectáreas de bosque, roca y senderos, con la máxima figura de protección de la Región de Murcia. Acoge rutas de senderismo, escalada y cicloturismo, además de los Pozos de la Nieve, neveras de los siglos XVI y XVII.
Un paisaje protegido de cárcavas y badlands, a medio camino entre la sierra y el embalse, donde la erosión ha modelado un relieve árido y espectacular muy distinto del verde de Espuña.
Fiestas y tradiciones
La cita más característica son Los Mayos, declarados Fiesta de Interés Turístico Nacional en 2018. El primer fin de semana de mayo, las calles se llenan de muñecos de trapo de tamaño natural que, con humor y sátira, retratan escenas de la actualidad y de la vida del pueblo.
La Semana Santa, de Interés Turístico Regional desde 1995, reúne una decena de desfiles procesionales con más de cincuenta pasos. El calendario se completa con las fiestas patronales de octubre —San Francisco y la Virgen del Rosario— y, en diciembre, las de San Lázaro.
Gastronomía
La mesa de Alhama es la de la Región de Murcia: verduras y hortalizas de la huerta del Guadalentín, arroces de campo y guisos de cuchara. Sobre esa base se mantienen los platos murcianos de siempre, sencillos y de buen producto, que se encuentran en los bares y restaurantes del pueblo.
Para comer, el casco urbano concentra bares de tapas y restaurantes de cocina murciana, mientras que algunos establecimientos están repartidos por el entorno de la sierra y las pedanías. La cocina gira en torno a la huerta y a los productos de temporada: un buen punto de partida es un arroz de campo o de verduras, los michirones —habas secas guisadas con hueso y pimentón— como entrante caliente, o las marineras, esa rosquilla con ensaladilla rusa coronada por una anchoa que aquí se pide casi por instinto.
De la huerta llegan también el zarangollo (calabacín, cebolla y huevo) y el pisto murciano; y, para terminar, los paparajotes: hojas de limonero rebozadas y fritas, espolvoreadas con azúcar y canela, de las que se come el rebozado y se deja la hoja. Para localizar dónde comer y consultar la oferta actualizada de bares y restaurantes, lo más fiable es la Oficina de Turismo de Alhama, en la Plaza de la Constitución, que atiende en español, inglés y francés.
Dónde alojarse
El antiguo balneario del siglo XIX ya no funciona como tal: hoy sus aguas y estructuras forman parte del Museo Arqueológico Los Baños, no de un hotel termal en activo. Conviene tenerlo claro al planificar el viaje, porque Alhama no es un destino de spa termal. El alojamiento de la zona se reparte entre el propio casco urbano y el entorno de la sierra.
En el casco urbano se encuentran hoteles, pensiones y apartamentos, prácticos para quien usa Alhama como base desde la que moverse por el Bajo Guadalentín y la Costa Cálida. El gran reclamo para dormir en plena naturaleza es la Sierra Espuña, con casas rurales, albergues y alojamientos repartidos por el parque regional y sus accesos, sobre todo en torno a pedanías como El Berro, punto de partida de muchas rutas.
Como la oferta cambia y conviene no dar por buenos establecimientos sin confirmar, lo más seguro es reservar a través de la Oficina de Turismo de Alhama y del portal oficial de Turismo de la Región de Murcia, que mantienen el listado actualizado de alojamientos y servicios.
La costa más cercana
Alhama es pueblo de interior, pero el mar está cerca. Bajando hacia el sur se llega a la Costa Cálida murciana: Mazarrón y sus playas quedan a unos 40 km, con el paraje de Bolnuevo y sus famosas gredas erosionadas como una de sus postales.
Es un litoral de aguas templadas y calas tranquilas que completa bien una estancia centrada en la sierra y el casco histórico: montaña y mar a poca distancia el uno del otro.
Cómo llegar
Preguntas frecuentes
Lo esencial es el castillo andalusí que corona el cerro, el Museo Arqueológico Los Baños con sus termas romanas del siglo I y el casco antiguo de fachadas de colores. A las puertas del pueblo está la Sierra Espuña, parque regional con senderismo, BTT (ruta Espubike), escalada en el Barranco de Leyva, los Pozos de la Nieve y los Barrancos de Gebas.
En el casco urbano hay bares de tapas y restaurantes de cocina murciana de la huerta: arroces, michirones, marineras, zarangollo y paparajotes de postre. Para la oferta actualizada de establecimientos conviene consultar la Oficina de Turismo, en la Plaza de la Constitución.
El antiguo balneario ya no funciona como hotel termal: hoy es el Museo Los Baños. El alojamiento se reparte entre el casco urbano (hoteles, pensiones y apartamentos) y la Sierra Espuña (casas rurales y albergues, sobre todo en torno a El Berro). Lo más fiable es reservar a través de los canales oficiales de turismo.
En coche, por la autovía A-7 entre Murcia y Lorca. En tren, la estación de Alhama está en la línea Murcia–Lorca–Águilas (Cercanías / Media Distancia de Renfe). El aeropuerto más cercano es el de la Región de Murcia (Corvera, RMU), a unos 48 km.
Unos 185–190 km por la A-7, alrededor de 2 horas en coche. Ambas localidades comparten origen y nombre árabe (al-hamma, «el baño termal»).
La primavera y el otoño son las mejores épocas para combinar el casco histórico con la Sierra Espuña, con temperaturas suaves para caminar. El primer fin de semana de mayo se celebran Los Mayos, Fiesta de Interés Turístico Nacional. La Costa Cálida (Mazarrón, a unos 40 km) añade playa en los meses cálidos.
Las cuatro Alhama
España tiene varias localidades llamadas Alhama, y todas comparten el mismo origen: el árabe al-hamma, «la fuente de agua caliente». Alhama de Murcia, Alhama de Almería, Alhama de Granada y Alhama de Aragón nacieron del mismo gesto —aprovechar un manantial termal— y llevan ese parentesco en el nombre.
Lo que aquí son las termas romanas a los pies del castillo, en Alhama de Almería son los baños históricos al pie de la Sierra de Gádor. Distintos paisajes, una misma agua que dio nombre a las cuatro.