Patrimonio y sendero

Ruta de las Ermitas

Un recorrido entre el pueblo y el cerro Milano, donde la devoción popular ha dejado pequeñas ermitas encaladas y un viejo morabito de origen andalusí.

Subir entre almendros

Más que una ruta señalizada de un único nombre, lo que une estos lugares es la costumbre de subir desde el casco urbano hacia las laderas que dominan el valle del Andarax, con la Sierra de Gádor enfrente. El sendero PR-A 359, que rodea el cerro Milano por el barranco del Pasillo, pasa cerca de varios de estos hitos.

El camino, bordeado de almendros y tomillo, enlaza la iglesia parroquial de San Nicolás de Bari, en el pueblo, con las ermitas repartidas por el monte y con el morabito que corona la Cruz de Arriba. Son testigos de siglos de devoción popular, desde las romerías de San Marcos hasta las fiestas de barrio del verano.

1. San Antonio

Ermita de San Antonio

La más antigua de las ermitas del pueblo: se levantó en 1757 por iniciativa de un matrimonio local, Manuel López Navarro y Magdalena Artés. Su cúpula se vino abajo hacia los años cuarenta y fue sustituida por una techumbre plana. San Antonio de Padua se celebra el 13 de junio.

2. San Juan

Ermita de San Juan

La más reciente: una pequeña capilla acristalada que guarda la imagen de San Juan Bautista, bendecida en 2007. La fiesta, en torno al 24 de junio, mantiene viva la noche de San Juan en Alhama.

3. San Marcos

Ermita de San Marcos

Nació de una colecta vecinal a comienzos del siglo XX, en torno a la fiesta de San Marcos Evangelista, patrón de los animales. La Guerra Civil destruyó la ermita y la imagen, y en los años cincuenta los vecinos la reconstruyeron con ayuda del ayuntamiento. Se celebra el 25 de abril con la bendición de los animales.

El Morabito de la Cruz de Arriba

A media ladera del cerro de la Cruz, también llamado cerro Milano, se conserva el morabito: la ermita-qubba más antigua de la comarca, fechada en el siglo XVI. Un «morabito», en el islam, designa a una persona muy piadosa y, por extensión, el lugar donde vivía o fue enterrada.

La construcción es sencilla y luminosa: cuatro arcos que sostienen una cúpula hemisférica, hoy presidida por una cruz en el centro. Desde aquí la vista abarca el pueblo, los Castillejos —restos de una fortificación musulmana— y el valle abierto hacia el desierto.

¿Listo para la subida?

Nivel: Medio · Sendero PR-A 359 (cerro Milano) · Circular