Patrimonio
Legado Milenario
El nombre de Alhama viene del árabe al-hamma, «las aguas calientes» o «los baños termales». De ahí procede también el nombre del pueblo, que crece a 520 metros de altitud sobre la ladera de la Sierra de Gádor, asomado al valle del Andarax.
El agua sale de la tierra a 46 °C, de forma constante, los doce meses del año. Es un agua mineral —sulfatada, cálcica y magnésica— que se aprovecha por sus propiedades desde la época romana, y que sigue alimentando hoy el Balneario de San Nicolás. Esa fuente caliente es el motivo por el que aquí hay un pueblo: la vida del lugar gira en torno a ella desde hace más de dos mil años.
Lo que el tiempo ha dejado
Las huellas del agua
Los primeros baños se levantaron en época romana, junto al mismo manantial al pie del cerro Milano. De aquellos siglos procede la Dama de Alhama, una escultura de mármol hallada en 1984 que recuerda hasta qué punto estas aguas se aprovechaban ya en la Antigüedad.
Fueron los árabes quienes trasladaron los baños unos 300 metros, hasta el emplazamiento que ocupan hoy. El geógrafo Al-Idrisi mencionó el lugar en el siglo XII, cuando el baño era a la vez higiene, medicina y vida social.
Sobre esa herencia se levanta el actual Balneario de San Nicolás, en funcionamiento desde 1877 sobre una planta baja que ya existía en 1772. En 1928 sus aguas fueron declaradas de utilidad pública, y a lo largo del siglo XX el edificio se reformó hasta convertirse en el balneario que se visita hoy.
Cómo visitarlos
Vivir los baños
Información práctica
- Ubicación
- Calle Baños, al pie del cerro Milano · 520 m de altitud
- El entorno
- Acceso libre durante todo el año
- El baño
- La experiencia termal se vive en el Balneario de San Nicolás, que aprovecha el manantial
- Mejor época
- Todo el año — el agua brota a 46 °C de forma constante
Para vivir el agua: Bienestar · Baños Árabes · Hidroterapia