Chorros a presión
El agua sale concentrada por una sola boquilla y se dirige a la zona contracturada. La presión actúa como un masaje profundo que afloja el músculo y activa el riego.
Ciencia y Vitalidad
El agua que brota a 46 °C no solo calienta: empuja, sostiene y masajea. Tres fuerzas que el cuerpo agradece.
Protocolos
El agua sale concentrada por una sola boquilla y se dirige a la zona contracturada. La presión actúa como un masaje profundo que afloja el músculo y activa el riego.
Alterna agua caliente y fría sobre la misma zona. El contraste hace que los vasos se dilaten y se contraigan, lo que estimula la circulación y deja una sensación tonificante.
Sumergido a 37,5 °C, el cuerpo pesa menos: la flotación descarga las articulaciones y permite moverse sin dolor mientras el agua mineral envuelve la piel.
Tecnología Termal
La hidroterapia se apoya en tres propiedades físicas del agua. El calor dilata los vasos, relaja la musculatura y calma el dolor: el agua de Alhama brota a 46 °C y llega al vaso del balneario en torno a los 37,5 °C, cerca de la temperatura del cuerpo. La presión, aplicada con chorros o duchas, masajea los tejidos y reduce la inflamación. Y el empuje —el principio de Arquímedes— aligera el peso del cuerpo dentro del agua: las articulaciones se descargan y el movimiento se vuelve fácil incluso para quien tiene molestias.
A esto se suma la composición del manantial, un agua sulfatada cálcica y magnésica que se aprovecha por inmersión, por contacto con la piel y, en forma de vapor, por las vías respiratorias.
Preguntas Frecuentes
Es el uso del agua con fines terapéuticos. Se apoya en tres propiedades físicas: el calor, que relaja la musculatura; la presión, aplicada con chorros y duchas; y el empuje, que aligera el peso del cuerpo dentro del agua.
El agua de Alhama brota a 46 °C y llega al vaso del balneario en torno a los 37,5 °C, cerca de la temperatura del cuerpo, ideal para la inmersión.
Las aguas de Alhama se han usado durante siglos para aliviar la artrosis y los dolores reumáticos, y siguen siendo útiles en problemas de circulación y de piel. Inhaladas como vapor, ayudan en afecciones respiratorias.
Los chorros a presión dirigen el agua a la zona contracturada como un masaje profundo. La ducha escocesa alterna agua caliente y fría, lo que estimula la circulación y deja una sensación tonificante.
Sí. Para quien recorre la Sierra a pie o en bici, un baño caliente seguido de un chorro de contraste relaja la musculatura y prepara el cuerpo para el día siguiente.