Brócoli
Cultivo de aire libre del Levante almeriense, donde comparte la estación fresca con la lechuga y la coliflor. Se siembra con el calor y se corta con el frío — antes de que la cabeza abra sus botones.
El brócoli pertenece a la otra huerta almeriense, la que crece a cielo abierto: una Brassica de los campos del Levante, citada expresamente en los seguimientos fitosanitarios de los cultivos de hoja de la zona, que acompaña a la lechuga y a la coliflor en la rotación de los meses frescos. Su producción provincial es real, aunque mucho menos dominante que la de las hortalizas bajo plástico del litoral — aquí cuenta la diversidad, no el volumen.
La planta desarrolla primero su follaje y forma después una inflorescencia compacta, que se corta antes de que se abran los botones florales; el fresco nocturno aprieta los ramilletes y les da su verde intenso. La ventana de octubre a la primavera es una indicación de temporada más que una frontera exacta — la variedad y la fecha de plantación la mueven.
En la mesa es un recién llegado que se ha hecho un sitio rápido: salteado con ajo, en cremas de invierno o simplemente hervido y regado con un buen aceite del valle.