Granada
Un árbol hecho para esta tierra: el granado aguanta la sequía mejor que el frío y prospera en los climas semidesérticos. En Almería es fruta de huertos familiares y plantaciones dispersas que abre el otoño.
Pocos árboles están tan hechos para el sureste como el granado: prefiere el calor y el suelo árido, resiste la sequía mejor que las heladas y regala, además, una de las floraciones más rojas de la huerta. En Almería aparece en huertos familiares y en plantaciones dispersas que aprovechan su buena relación con el clima seco — las fuentes disponibles no describen, en cambio, ningún gran polo comercial propio del Andarax ni de Alhama, y esta ficha lo cuenta con esa prudencia.
La ficha botánica de la Junta describe Punica granatum y su fruto, reconocible por el cáliz persistente en forma de corona. Bajo la piel firme, las semillas van envueltas en arilos jugosos, del rosa pálido al rojo intenso; una granada en sazón puede lucir marcas pequeñas, variaciones de color y hasta alguna grieta natural — señales de fruta de verdad.
La recolección empieza a mediados de septiembre y la fruta acompaña todo el otoño, hasta bien entrado el invierno. En el mercado español manda la granada mollar, dulce y de pepita tierna — su famosa denominación de origen, la Mollar de Elche, pertenece a la provincia de Alicante, no a Almería. Aquí se come como siempre: desgranada sobre una ensalada, exprimida en zumo o a cucharadas, grano a grano.
Temporada
Árboles sueltos que encienden la huerta
El granado no compone aquí paisajes de monocultivo: aparece suelto, en huertos familiares y lindes de parcela, y se hace notar dos veces al año. Primero con su floración roja, de las más vivas de la huerta; luego en otoño, cuando las granadas coronadas cuelgan de ramas que van perdiendo la hoja.
Rusticidad de secano, calendario de otoño
El granado pide poco: calor, suelo árido y agua justa. Teme más a las heladas que a la sed, y por eso en Almería se maneja a escala de huerto familiar y de plantación dispersa, sin una gran finca especializada detrás. El corte arranca a mediados de septiembre y se alarga con el otoño; la referencia comercial es la mollar — cuya DOP, la Mollar de Elche, es alicantina, no almeriense.