Arboricultura Fruta

Higo

La higuera es el árbol de secano por excelencia del Mediterráneo, plantada junto a cortijos y balates. Da brevas al inicio del verano e higos al final — una tradición difusa de la Alpujarra almeriense.

Higo

La higuera no necesita que nadie la riegue: soporta el calor, los suelos pobres y los veranos secos, y en Almería crece junto a los cortijos, en los balates y en las ramblas, donde encuentra un poco de humedad escondida. Un archivo provincial sobre agricultura ecológica la sitúa entre los cultivos tradicionales de la Alpujarra almeriense — un territorio que incluye a Alhama —, sin cifras municipales ni especialidad comercial: forma parte del paisaje antes que de la agricultura.

La documentación agronómica distingue las higueras bíferas — las brevales, que regalan dos temporadas: las brevas, gruesas y tempranas, en junio y julio, y los higos, más pequeños y dulces, de agosto a septiembre — de las uníferas, de cosecha única. El color, por sí solo, no identifica una variedad: según el tipo y la madurez, la piel puede quedarse verde, virar al morado o casi al negro; el fruto en sazón es delicado, a veces ligeramente agrietado, de pulpa densa y brillante.

Por eso el higo se cuenta aquí como fruta de temporada y de cultivo familiar, no como producción exportadora con cifras. Las brevas son las más buscadas del mercado por su tamaño y sus fechas; los higos, los favoritos de la merienda con pan y del plato de queso.

Variedades

  • Higueras bíferas: brevas y luego higos
  • Higueras uníferas: una sola cosecha

Temporada

enero febrero marzo abril mayo junio — de temporada julio — de temporada agosto — de temporada septiembre — de temporada octubre — mes en curso noviembre diciembre
de temporada Ahora

Copas oscuras que señalan el agua

La higuera no hace plantaciones: se instala sola en el paisaje, de una en una. Su copa ancha y baja, del verde más oscuro del secano, destaca sobre los ocres y señala de lejos el rincón donde la tierra guarda algo de agua. En verano ofrece la única sombra espesa en kilómetros — sombra de merienda y de descanso.

Copas oscuras que señalan el agua

El árbol que casi se cultiva solo

Más que un cultivo, la higuera es una costumbre: árboles de secano plantados junto a la casa o al balate, sin riego ni apenas labores, que fructifican año tras año. El trabajo se concentra en la recogida — a mano y en su punto justo, porque el fruto maduro no aguanta esperas — y en las brevales se hace dos veces: brevas al principio del verano, higos al final.

El árbol que casi se cultiva solo

En el plato

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