Higo
La higuera es el árbol de secano por excelencia del Mediterráneo, plantada junto a cortijos y balates. Da brevas al inicio del verano e higos al final — una tradición difusa de la Alpujarra almeriense.
La higuera no necesita que nadie la riegue: soporta el calor, los suelos pobres y los veranos secos, y en Almería crece junto a los cortijos, en los balates y en las ramblas, donde encuentra un poco de humedad escondida. Un archivo provincial sobre agricultura ecológica la sitúa entre los cultivos tradicionales de la Alpujarra almeriense — un territorio que incluye a Alhama —, sin cifras municipales ni especialidad comercial: forma parte del paisaje antes que de la agricultura.
La documentación agronómica distingue las higueras bíferas — las brevales, que regalan dos temporadas: las brevas, gruesas y tempranas, en junio y julio, y los higos, más pequeños y dulces, de agosto a septiembre — de las uníferas, de cosecha única. El color, por sí solo, no identifica una variedad: según el tipo y la madurez, la piel puede quedarse verde, virar al morado o casi al negro; el fruto en sazón es delicado, a veces ligeramente agrietado, de pulpa densa y brillante.
Por eso el higo se cuenta aquí como fruta de temporada y de cultivo familiar, no como producción exportadora con cifras. Las brevas son las más buscadas del mercado por su tamaño y sus fechas; los higos, los favoritos de la merienda con pan y del plato de queso.
Variedades
- Higueras bíferas: brevas y luego higos
- Higueras uníferas: una sola cosecha