Melón
Una sola fruta y cinco caras: blanco, amarillo, galia, cantalupo y piel de sapo. La campaña bajo plástico abre la temporada española en primavera, con el grueso de la venta en mayo.
El melón almeriense es una familia entera más que una fruta. El Observatorio andaluz le atribuye, para la campaña 2024/2025, 2.133 hectáreas y unas 92.000 toneladas: el séptimo cultivo protegido de la provincia por superficie, volumen y valor. La campaña bajo plástico arranca en abril con el galia y el cantalupo, y mayo concentra el grueso de la comercialización — cerca de dos tercios del volumen.
Cada tipo tiene su silueta. El galia es redondo, de piel densamente reticulada que vira del verde al amarillo anaranjado al madurar, con la pulpa blanca o algo verdosa; el amarillo es oval, liso y sin escritura; el piel de sapo, alargado y verde moteado, esconde una carne blanca, crujiente y dulce; el cantalupo, redondo u ovalado y de costillas marcadas, es el de pulpa naranja; y el blanco, de carne clara, completa el quinteto de las fruterías. Las modas también pasan por el invernadero: el galia, durante años el más cultivado, cede terreno frente al amarillo y al piel de sapo.
El destino sigue siendo europeo: en 2024/2025 las exportaciones equivalieron al 58 % del volumen producido en origen, con un 86 % rumbo a la Unión Europea — Alemania recibió por sí sola el 33 % de lo exportado.
Variedades
- Blanco
- Amarillo
- Galia
- Cantalupo
- Piel de sapo