no pida un espresso largo

El americano

Rosa pálido, caliente, con canela por encima. Y de café, nada.

En Almería, «un americano» es otra cosa: leche caliente, licor de nuez de cola, azúcar, corteza de limón y canela, en un vaso pequeño y transparente. Nació en un kiosco de la Puerta de Purchena, en los años en que el cine americano dormía en los hoteles de al lado, y apenas ha salido de la provincia desde entonces.

Vaso transparente de americano almeriense, rosa pálido, con canela y corteza de limón.
Rosa, canela y una corteza de limón.

El nombre bajó de un hotel

Para entender esta bebida hay que mirar al cine. Entre los años sesenta y setenta, Almería fue plató del mundo: Lawrence de Arabia, los westerns rodados en el desierto de Tabernas, cientos de equipos. Las estrellas dormían en los hoteles del centro — La Perla, en la misma Puerta de Purchena, y después el Gran Hotel — y bajaban a desayunar donde lo hacía la ciudad.

De aquellos años quedaron dos versiones de la misma historia. La que cuenta la familia del kiosco tiene nombre propio: Anthony Quinn. Durante el rodaje de Lawrence de Arabia tomaba a diario su vaso de leche con licor de cola en la barra de la plaza, y los parroquianos empezaron a pedir «lo que toma el americano».

La otra versión, la más repetida en la ciudad, no necesita nombre: un actor alojado en el hotel de enfrente pidió algo en la barra, entre su acento y el oído del kiosquero nadie se entendió del todo, y lo que salió — leche caliente, licor de cola, canela — se quedó para siempre con el gentilicio del cliente.

Las dos versiones caben en el mismo vaso. Antes de llamarse americano, la casa lo servía como «leche con cola»: el cine solo le puso el nombre. Lo demás — la receta, el vaso, la canela — ya estaba allí.

Decorado de western en el desierto de Almería, de la época de los grandes rodajes.
Los años en que Almería fue un plató.

Qué es exactamente

Un vaso pequeño, más leche que otra cosa, y un licor que casi no viaja. Cuatro cosas para situarse antes del primer sorbo.

  1. El color

    Rosa pálido. Lo pone la crema de cola, un licor rojizo de nuez de cola; ninguna otra bebida de barra se le parece.

  2. El sabor

    Dulce y especiado: la leche caliente redondea, el limón levanta y la canela cierra. Recuerda a un ponche suave.

  3. El grado

    Lleva alcohol, poco: el licor ronda los treinta grados, pero entra en un tercio del vaso y va diluido en leche.

  4. La temperatura

    Caliente por defecto, de otoño a Reyes. En verano hay quien lo pide frío, con hielo; la casa lo prepara de las dos maneras.

La receta, paso a paso

No hay secreto industrial: hay proporciones y un gesto — calentar el licor en el vaporizador de la máquina de café. Así se monta un americano como lo sirve la casa de la Puerta de Purchena.

  1. El fondo

    Un azucarillo y una corteza de limón en el fondo de un vaso pequeño y transparente.

  2. La leche

    Leche entera bien caliente, hasta dos tercios del vaso.

  3. El licor

    Crema de nuez de cola calentada en la máquina, hasta completar. El vaso se vuelve rosa.

  4. La canela

    Canela molida por encima, sin miedo. Remover antes de beber.

  5. El momento

    Muy caliente, con calma. En verano, la misma fórmula sobre hielo.

Barra de cafetería por la mañana, con la máquina de café al fondo.
El vaporizador de la máquina hace la mitad del trabajo.

La casa que lo guarda

El americano sobrevive porque una casa no dejó de hacerlo: el Kiosco Amalia, en la plaza Manuel Pérez García, junto a la Puerta de Purchena. Cinco generaciones de la misma familia detrás de la misma barra diminuta.

Lo abrió en 1889 Amalia Fenoy Plaza con su marido, Juan Carreño: un puesto desmontable de frutos secos y turrones artesanos que se recogía cada noche. En 1917 se plantó definitivamente donde sigue hoy. El café llegó después, con los años del cine, y cuando el americano fue desapareciendo de las demás barras de la ciudad, aquí siguieron sirviéndolo como siempre.

Hoy lo llevan los descendientes de Amalia — la quinta generación ya está detrás de la barra — y el kiosco sigue siendo cita fija en las fechas señaladas: la tarde de Nochebuena, la mañana de Año Nuevo, la víspera de Reyes. Algunos bares de la capital preparan sus propias versiones, pero la referencia sigue siendo esta esquina.

¿Me pone un americano?

El Kiosco Amalia, en la plaza Manuel Pérez García de Almería.
La esquina donde nació el americano.
  1. 1889

    Amalia Fenoy Plaza y Juan Carreño montan el puesto en la Puerta de Purchena.

  2. 1917

    El kiosco se instala definitivamente en la plaza Manuel Pérez García.

  3. 1962

    Lawrence de Arabia rueda en la provincia; los hoteles del centro se llenan de cine.

  4. 1960–70

    La «leche con cola» de la casa pasa a llamarse «el americano».

  5. Hoy

    La quinta generación sigue sirviéndolo, caliente o frío según el día.

En la misma barra

Lo que también se pide allí

  • La jabea

    Granizado de limón con licor de menta: la fórmula con la que los pescadores engañaban al calor.

  • El quemaillo

    Brandy flameado con granos de café, corteza de limón y azúcar. Para los días frescos.

  • La palomita

    Anís con limón, corta y fresca.

Preguntas frecuentes

El americano, en cuatro preguntas

¿El americano de Almería lleva alcohol?

Sí, poco. La crema de cola ronda los treinta grados, pero solo ocupa en torno a un tercio del vaso y va diluida en leche caliente. No es una bebida para niños; si lo prefiere sin alcohol, la carta de cafés de la misma barra da para elegir.

¿Dónde se toma un americano hoy?

La casa de referencia es el Kiosco Amalia, en la plaza Manuel Pérez García, junto a la Puerta de Purchena de Almería capital. Algunos bares de la ciudad preparan sus propias versiones; fuera de la provincia apenas se encuentra.

¿Se sirve frío o caliente?

Caliente por defecto: es la manera clásica, sobre todo de otoño a Reyes. En verano se pide frío, con hielo — misma receta, otro vaso. Las dos versiones conviven en la misma barra.

¿Qué es la crema de cola?

Un licor de nuez de cola de color rojizo y unos treinta grados que elabora la destilería Bernal, en Murcia. Es el ingrediente que da al americano su color rosa, y apenas se distribuye fuera del sureste.