Clementina
Pequeña, fácil de pelar y casi sin semillas, la clementina acompaña el invierno almeriense. La provincia pesa en la mandarina andaluza, y el IFAPA ha evaluado la Clementina de Nules en su litoral.
La clementina pertenece al gran conjunto comercial de las mandarinas. Para la campaña 2024/2025, Almería reunía 2.574 hectáreas de mandarinos y unas 55.238 toneladas — el 13 % de la superficie y el 10 % de la producción andaluzas. Son cifras que incluyen clementinas, mandarinas e híbridos: no permiten atribuir todo el volumen provincial solo a la clementina.
El IFAPA aporta un anclaje más preciso: sus equipos evaluaron la Clementina de Nules sobre distintos portainjertos en las condiciones agroclimáticas del litoral almeriense — una adaptación estudiada localmente, no una variedad nacida en la provincia. En el Bajo Andarax, la Junta censaba por su parte 102 hectáreas de mandarinos a mediados de los años 2010, y un archivo más antiguo cita productores ecológicos de cítricos en Alhama, sin distinguir las especies.
Las clementinas tempranas abren la temporada en otoño; los grupos de media estación y tardíos prolongan la oferta en invierno. Es la fruta de bolsillo de las sobremesas frías: pequeña, de piel suelta, la que perfuma los dedos y desaparece a gajos sin que nadie se dé cuenta.
Variedades
- Clementina de Nules, evaluada por el IFAPA en Almería
- Clementinas tempranas
- Clementinas de media estación y tardías
Temporada
Dentro del mosaico citrícola
La clementina no dibuja paisajes propios: sus árboles, más menudos que los naranjos, se insertan en el mosaico de cítricos que verdea los regadíos de la provincia. Su momento llega en pleno invierno, cuando las copas se cargan de naranja vivo mientras la vega alrededor está apagada.
La cuota almeriense de la mandarina andaluza
En la campaña 2024/2025, el mandarino — clementinas, mandarinas e híbridos juntos — ocupó en Almería 2.574 hectáreas y produjo unas 55.238 toneladas: en torno al 13 % de la superficie y al 10 % de la producción andaluzas. Se cultiva en regadío, dentro de las cerca de 10.000 hectáreas de cítricos de la provincia — un décimo del total andaluz —, y la recogida se escalona de octubre a febrero o marzo según variedades.