La tapa

Una bebida, un plato pequeño y el placer de tomarse el tiempo.

En Alhama, como en otros lugares de la provincia, el tapeo se vive alrededor de la barra: unos bocados, una conversación que se alarga y las ganas de descubrir la manera de hacer de cada bar.

Una caña pequeña y una tapa de fritaílla servidas en la barra de un bar de Almería.
Una caña, una tapa: ya puede empezar la conversación.

El ritual de la barra

El tapeo es menos una fórmula que un ritmo social: se pide, se descubre la propuesta de la casa, se comparten unos bocados y se alarga la conversación — a veces en el bar siguiente.

  1. Pedir

    Una bebida según las ganas, la hora y el momento.

  2. Preguntar

    Qué está incluido con la consumición en esa casa.

  3. Compartir

    Un plato pequeño y tiempo alrededor de la barra.

Tres vasos, tres maneras de alargar la conversación

En muchos bares, una tapa acompaña a determinadas consumiciones. Los usos cambian según la casa: a menudo se elige de una carta o una pizarra y algunas propuestas más elaboradas pueden llevar suplemento.

  1. La caña

    Una cerveza de grifo pequeña, fresca y ligera.

  2. El tinto de verano

    Vino tinto con gaseosa o refresco de limón, servido con hielo.

  3. El mosto

    El zumo de uva antes de la fermentación.

Una caña, un tinto de verano y un mosto junto a una pequeña porción de tortilla.
Tres clásicos, las mismas ganas de quedarse.
Una persona señala una tapa entre varios platos pequeños sobre la barra de un bar.

Cada casa tiene su manera de recibirte

En muchos bares, la tapa está incluida con determinadas consumiciones. A menudo se elige de una carta o una pizarra, mientras que algunas propuestas más elaboradas pueden llevar suplemento.

¿El mejor gesto? Preguntar qué entra con la bebida.

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