Historia y origen
La fritura andaluza, variada, ligera y servida sin espera
El pescaíto frito no es un pescado concreto, sino una manera andaluza de reunir y freír los productos del mar. Las piezas pequeñas quedan enteras; las mayores se trocean. Todas reciben una capa de harina lo bastante fina para secar la superficie, pasan brevemente por un aceite de oliva muy caliente y se escurren antes de llegar a la mesa.
La composición cambia con el mercado y el territorio. La receta publicada por Spain.info cita pescadillas, salmonetes, boquerones, acedías, pescado de roca, puntillitas y cazón en adobo. Una buena bandeja muestra varias anatomías y varios tonos de dorado, no una montaña uniforme de bocados rebozados.
La fritura es un marcador de toda la costa andaluza. En Almería, la oficina de turismo inscribe el pescaíto frito entre las tapas tradicionales de la ciudad, y la guía provincial recuerda la dependencia de las localidades costeras del pescado fresco. Esa documentación establece una presencia local fuerte sin convertirlo en invención de Alhama. El plato soporta mal la espera: debe llegar seco, caliente y apenas salado, con el limón propuesto más que impuesto.