Historia y origen
Carne adobada con especias cálidas, hecha al fuego y jugosa
El pincho moruno, que en Almería se pide casi siempre como pinchito, es una brocheta pequeña de carne adobada y pasada por la parrilla. Comino, pimentón, ajo y otros aromáticos componen un perfume cálido, pero no existe una fórmula única: la carne puede ser cerdo, cordero, pollo o ternera según el bar. Lo esencial es un adobo que penetre y una cocción que deje los trozos jugosos.
Antonio Zapata recoge una historia local notable. En los años 60, detrás de la Plaza de Toros, Miguel, natural de Melilla, servía en el bar Topolino pinchitos de corazón sazonados al modo de las parrillas de calle marroquíes. Su éxito habría multiplicado las imitaciones hasta hacer del pinchito una tapa casi inevitable de los bares almerienses. Es un relato de difusión en la ciudad, no la partida de nacimiento de las brochetas especiadas.
La palabra moruno remite al imaginario aromático norteafricano y no debe usarse como atajo histórico: las versiones de cerdo son, evidentemente, una adaptación de bar contemporánea. Servido ardiendo y en ración corta, el pinchito ofrece una respiración especiada entre tapas de salsa y de fritura — arraigado en Almería por el uso y por esa memoria de barra, y compartido mucho más allá de la provincia.