Levante Al aire libre Bulbo

Ajo

Recolectado a comienzos del verano y secado con calma, el ajo da a las cocinas de Almería una profundidad franca, del ajoblanco a los guisos — sin ser, en el campo, una gran especialidad provincial.

Ajo

El ajo pertenece al vocabulario cotidiano de las cocinas almerienses: crudo y majado, asado, frito muy despacio o fundido en las salsas. Su presencia en el plato pesa mucho más que su peso en la agricultura provincial — los balances andaluces sitúan la producción sobre todo en Granada, Córdoba y Sevilla. Aquí crece al aire libre en las huertas del interior y del Levante, la comarca de Pulpí entre ellas, que completan el calendario provincial cuando el invernadero afloja en verano.

Los bulbos llegan a su punto cuando el follaje amarillea: se arrancan, se orean y se dejan secar para estabilizar las túnicas y mejorar la conservación. Los calendarios oficiales distinguen recolecciones tempranas de primavera y tipos más tardíos; los ajos morados, reconocibles por las membranas coloreadas de los dientes, llegan antes, mientras que los blancos suelen ser más gruesos y tardíos. Son referencias indicativas, que variedad, fecha de plantación y parcela ajustan sobre el terreno.

En una cocina de territorio bastan unos dientes para hilvanar potajes, marinados, pescados y verduras. El ajo da nombre y alma al ajoblanco, al ajo colorao, a las gambas al ajillo o al alioli — la lista de platos que empiezan por él compone casi un menú entero de la provincia.

Variedades

  • Ajo blanco
  • Ajo morado

Temporada

enero febrero marzo abril mayo junio — de temporada julio — de temporada agosto septiembre octubre — mes en curso noviembre diciembre
de temporada Ahora

Hileras bajas en el campo abierto

Nada de plástico aquí: el ajo dibuja líneas verdes y erguidas sobre las parcelas desnudas del interior y del Levante, a ras de un horizonte ancho. A comienzos del verano la escena vira del verde al pajizo, y tras el arranque las parcelas quedan un tiempo cubiertas de manojos secándose al sol.

Hileras bajas en el campo abierto

Compañero de las huertas de verano

En la comarca de Pulpí y en las huertas del interior, el ajo comparte parcelas y calendario con el apio, el rabanito, la cebolla o el espárrago: cultivos de aire libre que sostienen la oferta provincial cuando el verano frena los invernaderos. Después del arranque llega la fase que lo define — un secado sin prisa que endurece las túnicas y convierte la cosecha de unos días en despensa para todo el año.

Compañero de las huertas de verano

En el plato

Quién la cultiva

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