Historia y origen
Una sopa especiada del Almanzora de contornos aún cambiantes
La sopa moruna aparece citada entre los platos tradicionales de Almería, pero su nombre cubre un territorio culinario menos nítido de lo que parece. Una fórmula publicada en 1969 y ligada al Almanzora, en particular a Cantoria, reúne carne de vacuno o cordero, lentejas, cebolla, cilantro, azafrán y perejil; el huevo puede completar el servicio. El resultado esperado es una sopa nutritiva y perfumada, con un caldo claro en el que aún se reconocen los ingredientes.
Recetas contemporáneas la acercan más a la harira: añaden tomate, garbanzos, fideos, apio, jengibre, cúrcuma o comino. Pueden ser excelentes, pero no prueban que una sola fórmula haya circulado por toda la provincia. Incluso algunas especias de reconstrucciones recientes las señalan sus propios autores como añadidos personales. Una ficha honesta nombra la versión elegida, su territorio y su fuente, en lugar de fundir todas las listas de ingredientes.
La palabra «moruna» evoca de manera natural el Magreb y la larga historia islámica del sureste ibérico. Esa resonancia justifica ponerla en perspectiva, no afirmar una descendencia directa desde al-Ándalus. Mientras llega una encuesta oral local, conviene tratar esta entrada como cultural más que normativa — y preguntar por la composición allí donde aparezca en la pizarra.