Col
Repollos y lombardas junto a la col china, en las rotaciones de aire libre de la estación fresca del Levante — y también en pueblos del interior como Abla y Abrucena, donde se cultiva en ecológico.
La palabra «col» abarca varias hortalizas emparentadas: el repollo y la lombarda pertenecen por lo general a Brassica oleracea, mientras que la col china es Brassica rapa. En el Levante almeriense, los seguimientos fitosanitarios recientes citan las Brassica — y, aparte, la col china — entre los cultivos de hoja vigilados, y las estadísticas provinciales confirman una producción real, sin necesidad de relatos grandilocuentes.
Es un cultivo de frío en una provincia famosa por el calor: aprovecha las temperaturas suaves del otoño y del invierno para formar poco a poco una pieza densa, que se corta cuando alcanza el peso y la compacidad esperados. La «estación fresca» describe su ciclo mejor que unas fechas rígidas — altitud, cercanía del litoral y calendario de plantación adelantan o retrasan la recogida. En pueblos del interior como Abla y Abrucena, a los pies de Sierra Nevada, la col china se trabaja además en ecológico.
La familia es amplia y comparte mesa de invierno: en ensaladas templadas, en salteados o en los pucheros donde una hoja de col lo redondea todo.
Variedades
- Repollo
- Lombarda
- Col china
Temporada
Repollos bajo el aire de invierno
La col pone orden invernal en dos paisajes: los campos abiertos del Levante, donde las hileras apretadas de repollos y lombardas aguantan el fresco, y los bancales de pueblos del interior como Abla y Abrucena, con Sierra Nevada al fondo. Piezas densas, hojas cerosas del verde al violeta — una huerta que no teme al frío.
Ciclos cortos de la estación fresca
La col es un cultivo de trasplante y ciclo corto: dos o tres meses bastan entre la plantación y el corte, con su óptimo entre los 15 y los 20 grados. Es un cultivo de invierno o de invierno-primavera, encadenado por tandas al aire libre, sin más protección que la elección de las fechas.