Lima
Todavía marginal en la provincia, la lima asoma en algunas explotaciones del sur español. La lima Tahití — ovalada, lisa y casi sin semillas — es la referencia mejor documentada.
La lima sigue siendo un cultivo de nicho en Almería. Una publicación profesional documenta su expansión en varias explotaciones seleccionadas del sur de España, en particular en Sevilla y Almería, pero ninguna estadística administrativa reciente permite aislar una superficie o un tonelaje provincial. Esta ficha cuenta, por tanto, una posibilidad agronómica de la franja costera — no una gran cuenca de producción.
La referencia morfológica más sólida es la lima Tahití o persa, Citrus latifolia: fruto de calibre medio a pequeño, elipsoidal, de piel fina y lisa, generalmente sin semillas y con pulpa de un verde amarillento. A plena madurez el fruto amarillea, aunque se comercializa habitualmente verde. La lima mexicana o Key es más pequeña y más aromática, pero su implantación exacta en la provincia no está cuantificada.
Almería cuenta, eso sí, con una citricultura bien real, lo que hace plausible el ensayo de nuevos cítricos en la franja de inviernos suaves. El retrato honesto es el de cosechas pequeñas y fincas contadas — frutos de tonos verdes desiguales, lejos de cualquier vergel industrial de limas.
Variedades
- Persa / Tahití (Citrus latifolia)
- Mexicana / Key
Temporada
Un árbol que apenas se deja ver
No existe un paisaje de la lima en Almería: sus árboles ocupan parcelas contadas dentro de la franja costera de inviernos suaves y, a distancia, se confunden con el resto de los cítricos. Hay que llegar hasta las ramas — fruto pequeño, ovalado, de verde cambiante — para saber qué huerto se tiene delante.
Un ensayo en la franja templada
La lima pide un clima subtropical, sin frío invernal: en la España peninsular avanza en explotaciones seleccionadas del sur, algunas de ellas almerienses. Aquí se maneja como los demás cítricos de la costa — regadío, pequeña escala — con la cosecha concentrada entre el final del verano y el otoño.