Historia y origen
Cerdo guisado, tomate concentrado y una salsa hecha para el pan
La carne con tomate nace de un gesto de cocina doméstica que se ha vuelto familiar en la barra. Trozos de carne — casi siempre cerdo en la versión llamada magro con tomate — se doran primero, y terminan su cocción en una salsa de tomate trabajada con cebolla, ajo y aromáticos. El tiempo une los dos elementos: la carne se ablanda mientras el tomate pierde el agua y gana profundidad.
Según la cocina, la salsa recibe laurel, vino, tomillo o comino. Esos detalles no dibujan una frontera territorial: revelan costumbres de casa. Una fuente culinaria de Canal Sur propone, por ejemplo, una versión con cerdo, vino blanco y hierbas, coherente con el gran repertorio andaluz sin pretender fijar su origen.
La preparación aparece también en citas gastronómicas del Alpujarra y en recorridos de la provincia de Almería. Esa presencia justifica su selección, pero el relato debe ser honesto: es un clásico andaluz adoptado por los bares locales, no un emblema exclusivamente alhameño. Cuenta la cocina de diario más que un acontecimiento fundador — y el pan, al lado, recoge la salsa hasta el final.