Historia y origen
Cinta de cerdo dorada al momento, sencilla y generosa
En las barras, el lomo suele ser una loncha de cinta de cerdo hecha a la plancha. El calor debe dorar deprisa la superficie y dejar la carne jugosa; sal, aceite de oliva y, según la casa, un toque de ajo o perejil bastan. El placer está menos en una receta compleja que en una cocción hecha al momento.
La guía gastronómica municipal cita el lomo a la plancha entre las tapas populares de Almería. Esa presencia justifica su lugar aquí, no un nacimiento local. En Alhama, un estudio etnográfico conserva una preparación mucho más específica: el lomo adobao, marinado con ajo, laurel, especias, zumo de naranja y vino blanco, luego frito y conservado en aceite. Es otra receta — y merecería su propia ficha.
El servicio cambia de un establecimiento a otro: la carne llega sola, con patatas, con un pimiento verde frito o dentro de un panecillo — entonces el nombre exacto es montadito de lomo. Una salsa abundante taparía el carácter de plancha. Esa sencillez lo hace familiar y fácil de compartir: la verdad de un bar vivo, en contrapunto de las recetas de transmisión.