El cuaderno del valle Bebida de barra Tinto de verano

Historia del producto

Tinto de verano

El vino que aprendió a refrescar, y que sigue trayendo tapa

Vino tinto aligerado con gaseosa, servido con mucho hielo y una rodaja de limón. La versión larga y fresca del vino de barra: la misma consumición de siempre, adaptada al verano almeriense.

Bebida de barra Córdoba · Venta de Vargas, años veinte
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Tinto de verano

El vino que aprendió a refrescar, y que sigue trayendo tapa

El tinto de verano es vino tinto rebajado con gaseosa —o con refresco de limón—, servido en vaso alto, con hielo hasta arriba y a menudo una rodaja de limón o de naranja. Se bebe largo y fresco, y por eso acompaña bien las horas en que el sol todavía aprieta en la calle.

Su historia lleva a Córdoba. En la Venta de Vargas, en la zona de El Brillante, al norte de la ciudad, D. Federico Vargas empezó en los años veinte y comienzos de los treinta a mezclar el tinto con sifón para hacerlo más refrescante; después vendrían la gaseosa y las rodajas de cítrico. La casa se hizo tan popular que en Córdoba todavía se pide «un Vargas». Sobre el nombre hay dos relatos: el de los clientes que pedían un «tinto especial de verano» para distinguirlo del vino a secas, y el que hace derivar Vargas de «Val-gas», Valdepeñas con gaseosa.

En la barra almeriense ocupa un lugar muy concreto: es el vino de la tapa cuando el calor no admite una copa. Y el vino, aquí, tiene raíces cerca — los viñedos de la Alpujarra almeriense se cultivan entre los 700 y los 1.000 metros, amparados por la IGP Laujar-Alpujarra, a un paso de Alhama por la carretera del Andarax.

  • En cualquier terraza de Alhama entre mayo y septiembre
  • En las barras del pueblo, a la hora del aperitivo
  • En la feria y en las verbenas de verano
  • Tapas de verano: ensaladas, encurtidos, pescado en vinagre
  • Guisos suaves que no piden un tinto entero
  • Sobremesas largas a la sombra de la terraza
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