Berenjena
Negra, alargada y casi brillante, o rayada de violeta sobre blanco, la berenjena almeriense se recolecta casi todo el año. Bajo la piel, su carne clara conserva una textura densa y fresca.
La berenjena ocupa el sexto puesto de los cultivos hortícolas protegidos de Almería por superficie, producción y valor: 2.545 hectáreas y unas 241.200 toneladas en la campaña 2024/2025. El abrigo permite un calendario comercial larguísimo, de septiembre a agosto — con volúmenes desiguales según el mes —, y en torno al 70 % de la berenjena española sale de los invernaderos de la provincia.
Dos siluetas estructuran la oferta: la berenjena negra, alargada y relativamente estrecha, de piel muy oscura y buena consistencia, y la rayada, con su veteado violeta sobre fondo blanco. Las redondas o completamente blancas existen, pero suman menos del 1 % del mercado seguido.
La campaña 2024/2025 confirma un producto muy europeo: el 90 % de las exportaciones provinciales viajó a la Unión Europea, con Alemania (28 %) y Francia (27 %) en cabeza. En los bares de la zona, su destino más glorioso no cambia: berenjenas fritas con miel de caña.
Variedades
- Negra alargada
- Rayada, violeta sobre blanco
- Redonda (minoritaria)
- Blanca (minoritaria)
Temporada
Frutos oscuros bajo cubiertas claras
Desde el camino, los invernaderos del Poniente no dejan ver nada: cubiertas blancas, una tras otra, hasta el horizonte. Dentro, el contraste es total — pasillos de follaje amplio y, suspendidos entre las hojas, frutos de un morado tan profundo que parece negro, de brillo casi lacado. Es un paisaje de interior, que solo se abre a quien cruza la puerta.
El abrigo que estira el calendario
Al aire libre, la berenjena solo daría de mayo a octubre; el abrigo del invernadero estira ese calendario de septiembre a agosto, con volúmenes que suben y bajan según el mes. Dentro, la planta encuentra la temperatura suave que necesita y la recolección se convierte en un repaso continuo: cada fruto se corta en su punto, con la piel aún tensa y brillante.