Historia y origen
El zumo de la uva antes de fermentar — la tapa llega igual
El mosto es el zumo que sale de la uva al prensarla, antes de que la fermentación lo convierta en vino: dulce, afrutado, sin alcohol. Es bebida de vendimia —septiembre y octubre son sus meses— y conserva el sabor de la uva tal cual sale del racimo.
Conviene un matiz de vocabulario: en la Baja Andalucía, en Huelva o en Jerez, «mosto» nombra también un vino nuevo ya fermentado, de unos doce grados. En las barras de Almería, en cambio, cuando se pide un mosto se pide zumo de uva. La viña, además, no queda lejos: la provincia cuenta con más de mil hectáreas de viñedo y los pagos de la Alpujarra almeriense se cultivan entre los 700 y los 1.000 metros, bajo la IGP Laujar-Alpujarra. En Alhama, los parrales de uva de Ohanes —la uva del barco— cuentan la otra mitad de esa historia.
Su papel en la costumbre de la tapa es el más generoso de los tres: el mosto es la consumición que mantiene el rito intacto sin alcohol. Quien conduce, quien no bebe o quien viene con niños pide su vaso y recibe su tapa igual que el resto de la mesa. La ronda no deja fuera a nadie, y esa es buena parte de la gracia del tapeo.