Historia y origen
La caña que abre la ronda — y con ella llega la tapa
Una caña es cerveza de grifo en vaso corto. La medida habitual en el centro y el sur de España ronda los 200 mililitros, y esa brevedad es deliberada: el vaso se termina antes de que el calor de la calle lo alcance. De ahí que la ronda se renueve a menudo y que la barra tenga siempre movimiento.
El nombre viene de la hostelería del siglo XIX. Se llamaba «caña» al conducto metálico vertical por el que la cerveza subía desde los barriles de la bodega hasta el grifo del mostrador; otra explicación apunta al vendedor ambulante andaluz que usaba una caña ancha como unidad de medida. La Real Academia acabó recogiendo la palabra para ese vaso cilíndrico, alto y estrecho, con silueta de tallo de caña.
En Almería la caña es, sobre todo, la puerta de entrada a la costumbre de la tapa: la mayoría de las casas la sirven acompañada de un plato pequeño incluido en la consumición, y en muchas se elige de una carta o de una pizarra. Cada ronda trae una tapa distinta, y por eso el tapeo avanza de barra en barra.